lunes, 18 de julio de 2011

EN LA MEMORIA....

Grabado en mi mente, aún perdura ese último relevo vivido en la pasada Semana Santa. Miércoles Santo. Durante mi estación de penitencia bajo el paso del Señor, y sin adivinar que no tendría ocasión de hacer lo propio el Viernes Santo, abandoné la trabajadera tras disfrutar junto a mis compañeros del andar fino y elegante de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, en su caminar por el callejón del Tomate. En ese paseo en que Dios, se hace hombre para andar por las calles de su pueblo, y donde el montellanero con fervor guarda silencio para rezar ante su imagen.




Tras las “revirás” en la taberna de “Juani” y la que aguardaba a continuación, en ese callejón en el que se adivina que la estación está a punto de cumplirse, me salí del paso. No me tocó en suerte acompañar al Gran Poder hasta su entrada, pero gracias le di por poder estar un año más bajo sus andas. Fue entonces cuando al remolino de los costaleros, estremecidos por la emoción y el cansancio, se unió un hombre que durante años supo fiscalizar la procesión con sabiduría, arte y tesón. Su rostro, surcado por lágrimas de emoción y promesas cumplidas, transmitía el sentir de un hombre de fe. De un hombre, amigo de sus amigos. De un hombre, que ocultaba bajo su recio semblante de militar un corazón inmenso. De un hombre, que se entregó a sus labores dentro del seno de la hermandad desde el primero hasta el último de sus días. De un hombre, que sin haber sentido jamás el peso de la trabajadera sobre su cuello supo entender y animar al costalero como pocos supieron hacer. De un hombre, al que todos recordaremos y al que solo le quedó solo una cosa por hacer dentro de su Hermandad. Portar la vara dorada de Hermano Mayor. Pero no te apures, Ángel, que allá en la gloria celeste de los cofrades de Sevilla, te han guardado un sitio privilegiado para que puedas asistir a todos sus cabildos. Para que vuelvas a ser fiscal del paso del Señor, cada Semana Santa, y para que puedas piropear los elegantes cambios en las marchas de tu hijo, Angelito. Descansa en paz, Ángel Cano, que tu Virgen de los Dolores y tu Gran Poder, velaran por los tuyos porque así siempre lo quisiste. Un abrazo, amigo.

4 comentarios:

Mary dijo...

Bonitas palabras las que se lleva y que quedaran para siempre EN LA MEMORIA.

Descansa en paz.

Un abrazo para familia y amigos desde Barcelona.

virgilio dijo...

Mereció Montellano tener por Herma-no Mayor de esta su Cofradía a un hombre entero,como era Angel Cano, aquien conocí y aprecié tanto que, murió dándole mi mano y señalando sobre su frente las tres cruces que la Hermandad de Santa Bárbara de los Artilleros prescribe en sus antiquísimas Reglas para sus miem-bros. Tenía ganado el Cielo en el Purgatorio de esta vida,y, seguro que desde Él,gozando de la mirada de su Gran Poder velara por todos nosotros.Valió como hombre, sirvió como Artillero y luchó por ser el mejor padre y esposo que sobre el mundo estuviera. Te sea la tierra leve,amigo

virgilio dijo...

Buen homenaje en el recuerdo a tan buen hombre, cabal como pocos, que vivió para su mujer,su hijo,suGran Poder de Montellano y su entrega al Arma de Artillería,donde desta-có por sus conocimientos y prepara-ción, bien que viniendo de Ingenie-ro Técnico Agrónomo podría haber e-legido un modo de vida más cómodo y pagado que la austera vida mili-tar.Fué más que un colaborador siempre dispuesto con la Artillería , un amigo con el que compartí muchas alegrías y pesares,y al que acompañé en su óbito,recogiendo sus últimas palabras a su esposa Ana,su hijo Ángel y la esperanza puesta en su Gran Poder,y,con las tres cruces signadas en su frente como solemos hacer los Cofrades de la Hermandad de Santa Bárbara le despedí pidien-do rogara por todos nosotros. Que la tierra te sea leve,amigo.
Jaca, Julio 2911

jose joaquin gonzalez velazquez dijo...

tuve el inmenso honor de conocerlo, fue mi profesor durante 3 años y si en su trabajo hera bueno en el trato del dia a dia no hay palabra que lo defina.en su ultimo año hable varias veces con el y como siempre dandome animos, y mi gran pena es no haber podido compartir con el uno de los momentos mas importante de mi vida, momento en el que sin duda estara aunque sea mirando desde ese cielo que en su larga carrera tantas veces le sirvio de techo.
ANGEL DIOS TE VENDIGA Y TE TENGA JUNTO A EL.